La vida es como un puzzle de mil piezas, al principio es sólo un juego de niños, todas andan revueltas, mezcladas y sin orden, con el paso del tiempo vas encontrando algunas que encajan, y sonríes al ver que tu puzzle va tomando forma.
Más tarde te das cuenta de que aún quedan muchas piezas sueltas, parece cosa de locos que mientras algunas se corresponden, otras se van obstruyendo y se frustan los logros que antes conseguiste.
Llega un momento en que recuperas el control y tienes casi todo el puzzle, pero es entonces cuando tomas más consciencia de esa última pieza que te falta, aquella sin la cual el resto no tiene sentido...